Hay
que hacer énfasis en la necesidad de incluir una perspectiva de
derechos humanos, pues aún hay discriminación y abuso hacia
personas con trastornos mentales en varias regiones del mundo.
Los
trastornos mentales dan cuenta de una proporción significativa de la
carga de enfermedad en el mundo, tanto para países en desarrollo
como para los desarrollados. Sin embargo, las políticas globales de
salud no han dado respuesta oportuna a este reto. Por ejemplo, la
salud mental ha estado ausente de la agenda mundial de los objetivos
de desarrollo. Los modelos de atención en se encuentran, con
frecuencia, desactualizados y pocos ofrecen un sistema de atención
primaria basado en la comunidad, y son escasos los programas de
prevención y promoción.
En
Colombia, el Estudio Nacional de Salud Mental, realizado hace diez
años, confirmó la magnitud del problema. Los datos son
preocupantes: una prevalencia de 15 por ciento durante el último año
en la muestra estudiada, solo 11 por ciento de quienes cumplían
criterios de trastorno mental había acudido a algún servicio de
salud, y únicamente 5 por ciento de los casos severos había
consultado a un psiquiatra. Se espera que en el 2015 Colombia tenga
los resultados del nuevo estudio de salud mental.
En
diciembre del 2014, el Seminario Global de Salzburgo y la Universidad
de Dartmouth acogieron una reunión mundial con el fin de discutir
sobre los nuevos paradigmas para el cuidado en salud mental y en
medicina del comportamiento
(http://www.salzburgglobal.org/news-media//article/fellows-propose-plans-...).
Participaron representantes de pacientes y sus familiares,
formuladores de políticas sanitarias, médicos, profesionales de la
salud mental, abogados e investigadores. Varios puntos fueron
destacados como elementos necesarios para impulsar las nuevas
políticas y modelos de atención en salud mental:
1. Énfasis
en la necesidad de incluir una perspectiva de derechos humanos, dado
que aún existe discriminación y abuso hacia personas con trastornos
mentales en varias regiones del mundo. Lograr disminuir el estigma
alrededor de los trastornos mentales es un paso crucial para
involucrar de manera efectiva a pacientes, comunidades y a los
responsables de las políticas de salud. La experiencia del Reino
Unido, empleando videos que muestran el testimonio de personas que
han sufrido de trastorno mental, fue presentada como una herramienta
útil para combatir el estigma, e incluye el reciente lanzamiento de
una red en la que las personas pueden compartir sus experiencias.
2. Necesidad
de involucrar a los pacientes y a las familias en todos los niveles
de decisión en el proceso de atención en salud mental y en la
formulación de políticas de salud, asegurar que los desenlaces
buscados incluyan los objetivos que son más importantes y
significativos para los pacientes. Los pacientes y sus familiares
también deben ser empoderados, ya que ellos son un elemento clave
para lograr dirigir el sistema de salud hacia un modelo centrado en
el paciente y ajustado al contexto cultural.
3. Importancia
de integrar los servicios en el nivel primario de atención, de
manera que la medicina del comportamiento y la salud mental se
articulen con otros servicios médicos. Por razones históricas, la
atención en salud mental ha funcionado independiente de los otros
servicios médicos. Ello ha dado lugar a una brecha en la atención
en salud descrita como ‘una medicina sin mente o una mente sin
cuerpo’. Se debe promover un modelo de atención integrado, y es el
nivel primario el lugar ideal para lograrlo.
4. Las
nuevas tecnologías móviles como un medio para mejorar la atención
en salud mental. Las ventajas potenciales de la tecnología móvil
incluyen una menor barrera de acceso derivado del estigma, cobertura
más amplia, mejor seguimiento y mayor participación del paciente en
el tratamiento.
5. El
modelo de recuperación, aún para los casos de trastornos mentales
severos, permite alcanzar mejores desenlaces y una participación más
activa de los pacientes. Un ejemplo de ello son los programas de
inclusión laboral, en los cuales el objetivo es que los pacientes
logren empleos en el mercado laboral competitivo. Un programa de
inclusión laboral requiere un esfuerzo y compromiso intersectorial y
el diseño de nuevas formas de financiamiento que vayan más allá
del pago por servicio.
Cabe
anotar que la Declaración de Caracas, adoptada en 1990 por la
Conferencia sobre la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica
en América Latina, ya contenía muchos principios novedosos, en
especial el de centrar la atención en un modelo comunitario basado
en la atención primaria. Sin embargo, la implementación de estos
principios ha sido lenta, y no se han cumplido los objetivos
planteados desde entonces. En Colombia, ha habido avances
importantes: la nueva Ley 1616 de 2013, o Ley de Salud Mental, brinda
una base para un sistema de salud mental efectivo y de amplio
alcance. Aun así, es necesario un nuevo impulso para poner en marcha
un modelo de atención más integral.
Finalmente,
entre los resultados del encuentro se destaca la decisión del grupo
de apoyar una proposición, llamando a la inclusión de la salud
mental en la discusión de los nuevos objetivos globales de
desarrollo sostenible.
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